Archive for julio, 2009


El inadaptado

Estaba ahí, en medio de tantos objetos muertos, sordos, ajenos a todo su dolor. Su mente se revolcaba en un espeso fango de recuerdos, sus piernas de adormecían y todos sus pensamientos evocaron aquel pasado, que había sido tan turbio. Sintió como por la mejilla le resbalaban mariposas, fijos los ojos en el punto medio de la ausencia. Los dedos de sus manos estaban fríos, y todo en la mente se le iba pintando de colores, borrando todo lo vivido y, en su lugar se iban construyendo sueños. Olvidaba poco a poco el mechón de cabello que le tapaba la vista, el nudo en la garganta que le estorbaba al respirar, ya no sentía los pies, estos flotaban en algún lugar, lejos de aquí. Quiso seguirlos, y pensó que se podía sumergir en las aguas –ahora cristalinas- de lo eterno. Todo se hizo más distante. Probó gritar, pero no le salió la voz, fue entonces que decidió darle la espalda al pequeño agujero por donde aún se veían borrosos, esos crueles objetos muertos, el reloj incansable, el sillón, los retratos que ya no significaban nada, las cortinas raídas. Los miró por última vez y al voltear se encontró con el mundo que había buscado y alegre lo nombró. Encontró sus pies, los abrazó; olvidó la bala que hacía nudo en su cabeza; y se quedó ahí, feliz, formando parte de lo que en realidad amaba. Y nunca más regresó.

El primer amor. Suena tan mítico, tan hermoso, y sin embargo a la vez también tan falso. Me pregunto si existe en el mundo alguna persona que no haya vivido nunca un primer amor, o por lo menos sobrevivido a uno. Muchas son las historias de primeros amores que matan, destruyen o reconstruyen personas a su libre antojo, están también los primeros amores que han formado artistas, suicidas, desalmados y borrachos; como si para eso hubiera aprendido a amar el hombre. No podemos negar, sin embargo, que este primer amor, así como es capaz de provocar a la larga los sentimientos de infelicidad más miserables en una persona; es sin duda portador de la inmensa y más grande felicidad para muchas otras, suertudas, a quienes su primer amor les correspondió de cierta manera, a largo plazo, y que gracias a ello, nunca tuvieron que caer en manos de otros segundos y terceros también frustrados por el desempate que les dio la vida al separarlos o nunca juntarlos con su bienamado primer amor.

Tarde normal

Ya van a dar las tres de la tarde. De ser una tarde normal, Olga ya tendría el café abierto para esperar a los clientes que llegan a compartir el café de las cuatro. Pero no lo es. Y no porque los clientes aún no llegaron para darse cuenta de que su ritual del café de las cuatro va a ser interrumpido desde hoy, por algunos días, hasta que alguien se atreva a forzar la puerta de vidrio con el letrerito de cerrado, impulsado por el mal olor. No es una tarde normal porque Olga y su compañero de cama Abel tuvieron al fin una pelea, y no una pelea cualquiera. Recién ayer, llegó a los oídos de Abel, que Olga estuvo coqueteando con el que entrega las leches; que quedaron de verse hoy a las diez de la noche, después de que ella cerrara el café. La historia era un poco increíble, pero increíbles son siempre todas las historias de infidelidades y abandonos; de eso está seguro Abel. Ayer fue su primera pelea, después de años de estar juntos, después de casi diez años sin que ella le fuese infiel en ningún momento, y sin que él abatido por una oleada de celos incontenibles y un infundado horror a ser abandonado por la única persona que lo había amado, le clavara veinticinco puñaladas en un intento desesperado por cancelar la cita, inventada por sus amigos, de hoy a las diez de la noche con el lechero.

Yasta…

Estos días la ansiedad me va a matar. Los nervios por la publicación de las confesiones me atacan hasta cuando duermo, la verdad es que estoy súper emocionada y espero que no sea en vano.
Ya terminé las quichicientas revisiones, ya envié la VERSION FINAL y todos los otros detalles, solo falta esperar. ¿Esperar? si esa es la peor parte!!! como sea, trataré de no morir en la espera ni por la desespera. Recién desde mañana voy a ponerme al día con mis nuevos cuentitos. Espero que todavía sigan aquí para cuando los suba.
Saludos a todos. xx

Obstinada

En repetidas oportunidades había tratado de ayudarle, había puesto a su alcance toda una suerte de salidas. La conducía tiernamente hasta una puerta, desde donde se podía adivinar los jardines soleados que esperaban afuera.

Pero ella obstinada, distraída, huía y se perdía otra vez en ese mundo de objetos ya conocidos pero aún sorprendentes y rato después se la podía ver nuevamente desesperada, gritándole a la libertad.

No se dejaba ayudar, hasta qe se acabó el tiempo, entonces él le mostró una última vez la salida, ella husmeó, estuvo muy cerca, pero fue cobarde, escapó y se perdió en el espacio vacío. Él no tuvo más remedio, la dejó sola.

A su regreso, quiso abrir la ventana y apenado descubrió algo que ya le había sido predicho. Junto a la ventana, yacía el cuerpo de la pequeña mosca.

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