Archive for diciembre, 2011


¡Se viene un nuevo año!

Se va el 2011.

Se va y nos deja una melancolía por las cosas buenas y una especie de alivio porque ya pasaron las malas.

Para mí, la verdad fue un año maravilloso, ¡súper largo! empecé cosas que siempre quise, pero no me animaba por cobarde, conocí gente maravillosa, rescaté amistades que creía perdidas, mejoré lazos con muchas personas que me acompañarán toda la vida, este año cambié el color de mi pelo más veces que en toda mi vida! 😀 inicié un par de proyectos que, gracias al apoyo y la confianza de varias personas, empiezan a ponerse de pie, mis libros fueron comentados positivamente, me entró paranoia porque gente que no conozco me para en la calle o en los boliches: “Tu eres la Bap?” o “¡Shariel!” y bueno, no me quejo 🙂

El 2012, sé que será un año insuperable, muchas de mis metas prometen cumplirse la primera mitad del año, si me esfuerzo y trabajo junto a las personas indicadas, se que todo marchará de maravilla. Desde ahí, me sentiré cada vez más cerca a mis sueños de vida, esos sueños que, cuando nacieron parecían simples fantasías. Ahora, casi puedo tocarlos con los dedos, me hace muy feliz.

Sólo me queda decirles a todos ustedes: mis amigos, mi amor, mi familia, mis conocidos, mis compañeros, mis colegas, mis lectores y mis leídos, todas esas personas que siempre tendrán una sonrisa para mi (y yo para ellas, como ya saben), que los quiero muchísimo y que son ustedes, con sus palabras de apoyo, quienes me dan la fuerza para seguir trabajando, con un simple “cms” o un “felicidades” ya significa muchísimo para mi, porque siento que no ando sola. Les deseo todo lo mejor este 2012, con todo mi corazón espero que todos puedan cumplir sus metas, que puedan soñar más alto, sin temor de vivir sus sueños, sin temor de vivir su vida ¡porque sólo tenemos una!. Vívanla, no esperen a que el tiempo los soprenda con las ilusiones marchitas, con un “hubiera querido hacer esto, pero nunca lo hice” creo que no existe cosa más triste en la vida. Así que no sean cobardes… ¡atrévanse siempre a más! Les envío un fuerte, fuertísimo abrazo y un besito en cada cachete.

¡¡¡FELIZ 2012!!!

 

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Un post en mi wall

Este es un post que recibí hoy, de mi amigo Christian Kanahuaty, motivado por las declaraciones negativas y machistas que hicieron acerca de mi persona y mi trabajo, ciertas personas que ni siquiera se tomaron el trabajo de leer lo que produzco. Esas personas, mujeres “maduras” y que se denominan ellas mismas feministas, han demostrado que no creen en el trabajo de jóvenes escritoras  y cuestionan (utilizando términos despectivos y machistas) la motivación que pudo haber de parte de algunos críticos que hablaron de mis cuentos.

Quise compartirlo con ustedes, porque creo que habla de una manera en la que no había visto mis cuentos. Espero que les guste.

“Yo no soy partidario de escribir en el facebook  ideas sobre los libros que voy leyendo. Sin embargo, me parece que han pasado algunas cosas que hacen posible que me decida a escribir en este momento. Me parece que los ataques y algunas críticas poco realistas y bastante mal intensionadas hacia la literatura de Baptista no entienden lo que pasa en su interior.
Debo reconocer que empecé a leer sus libros de cuentos con cierto prejuicio, guiado por distintas razones y circunstancias.  A pesar de ello, me puse a leerlos, como ejercicio de lectura de la producción nacional. Y eso está bien porque si uno no lee lo que escriben los que están en la misma fila que uno, difícilmente podrá mejorar o apreciar el esfuerzo y trabajo de otros. Más allá de eso, y ya entrando en materia, en los cuentos de Shariel Baptista, se encuentran una gama de situaciones no sólo amorosas, de búsqueda de la identidad, de reconocimiento de la pérdida de autoridad o de la ilusión de saberse parte de un lugar en concreto; sus cuentos no crítican lo establecido, pero ayudan a revelar de alguna manera, esas reglas de juego en las cuales nos vamos moviendo.
Otro punto importante es el lenguaje, me parece que es una de las apuestas más interesantes de los últimos años, el lograr traducir lo oral a lo escrito. No se trata de un oral costumbrista o mestizo o criollo o plurinacional, como desearían algunos, simplemente la oralidad de Baptista radica en que capta el ritmo, el tono y la frecuencia de su propia voz, y al hacerlo captura en frases cortas, puntuaciones exageradas y un uso diferente de los adjetivos, la manera en que muchos de nosotros hablamos con nuestros amigos y familiares. Y sin embargo, hay también cierta neutralidad en la descripción de algunos eventos. Eventos que pasan desapercibidos en una primera lectura, pero luego nos damos cuenta que sirven como detonantes para ese final presuroso y casi agónico que propone en sus cuentos. Final que, por otro lado, redefine el final de los cuentos y cuestiona, sin querer, lo que hoy entendemos por cuento, uno de los géneros más díficiles de trabajar en la literatura.
Ahora bien, no creo que se pueda comparar sus cuentos con los de otras narradoras, ni con Colanzi, ni con Cecilia Romero o Giovanna Rivero. Me parece que en su proyecto literario, Baptista anida la necesidad de narrar acontecimientos mayores desde la economía de las palabras y, como dijimos, posee una característica esencial a la hora de adjetivizar, y en suma, propone la mirada sobre lo cotidiano desde la clave de la intimidad del amor a veces, o de la intimidad del recuerdo, o de la intimidad de la apelación. Apelación que se convierte en interpelación a un sujeto interpuesto, que es ella misma y, a través de ella, estamos nosotros como lectores involucrados en una trama que nos dispone a reescribirnos y reescribir nuestra historia.
Entonces, creo que el error es presisamente el tratar de reducir el significado de sus cuentos a una escritura determinada, “femenina” “masculina”, me parece que, al menos en el caso que me ocupa ahora, esa distinción es una falacia o en el mejor de los casos encubre una discusión mayor.
La discusión sobre ¿qué hace que un cuento sea de una mujer o de un hombre? ¿en qué letra o palabra del cuento existe ese rasgo de identidad? Lo que me parece correcto es señalar que muchos de los cuentos de Shariel Baptista profundizan un solo tema: la inconformidad y a través de ella: el rídiculo y la ambigüedad.
Esos temas no son propiedad de un escritor femenino o masculino, simplemente son propiedad de un escritor que es capaz de hacerse las preguntas correctas en el momento adecuado. No se trata de responder y eso lo sabe Baptista. Sabe su oficio porque no entiende de distinciones, sus personajes son cuerpos que se preguntan cosas más importantes qué el color de ropa que usaran el fin de semana para ir a una fiesta o el sabor de los labios de la persona que desean desde la adolescencia o el destino al que los llevará la carretera. Sus cuentos se meten con ideas y eso es importante. Sus confesiones sobre lo humano nos hacen recuerdo que es necesario, para hacer literatura, tener dos herramientas básicas: la sinceridad y la intución, y Baptista posee ambas y hace gala de ellas sin que su mirada se desprenda de lo importante.”

Chistian Kanahuaty

Al caminar, hoy

Al caminar por la calle, mira al piso. Así puede sentirse parte de este movimiento que la rodea en esta noche lluviosa. Mira el piso debajo de los otros pies, lo ve moverse rápidamente entre las gotitas de lluvia, al mismo tiempo ve que los pies desconocidos y efímeros se pierden en un mar que no volverá a ser jamás. Mira al piso y comprende que es un par de pies más, que camina con ellos o en dirección opuesta a ellos, que no se detiene y que esquiva el barro de lo que fueron, en su momento, lluvias de verano. Esas lluvias tan esperadas, tan tibias, esas mismas que en las calles de los mercados son nada más que lodo, que no tienen nada de romántico. Sólo un par de pies más. Sólo una mancha negra de lluvia seca en el pantalón blanco. Sólo una mujer más.

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